Procastinar.
Cada
día, nos levantamos llenos de ideas y proyectos. Muchas veces programamos
semanas completas en nuestra cabeza y finalmente terminamos haciendo NADA,
dejando todo para mañana o para después.
Las
cosas pasan de ser urgentes o muy buenas ideas y se convierten en ideas
muertas. Facebook, mail, trabajo, conversación, etc. Todas esas cosas, van
tomando lugar en aquellos planes y deseos que tenemos.
Así
es como las personas en general, vamos procrastinando y pese a que es un
problema de hace mucho tiempo en la sociedad y en el mundo, el término
“procastinar” está siendo muy utilizado y de moda. La palabra “procrastinar”,
deriva del latín pro (adelante) y crastinus (futuro o referente al
futuro). Técnicamente, es dejar las cosas que podemos hacer en éste instante
para un futuro próximo…que muchas veces no llega.
Algunas
características que puede traer el procrastinar:
1.
Dependencia de elementos externos como el internet, el mail, el teléfono o
actividades externas a nuestros deberes
2.
Dependencia laboral a actividades tediosas o que no deseamos cambiar.
También
existen o se han observado, tres tipos de procastinadores :
A) El eventual.
Que deja algunas cosas para después, evadiendo una responsabilidad o toma de
acción, pero no es un comportamiento habitual. Se asocia a un problema de
autoestima o miedo al fracaso
B) Los indecisos.
Viven en una constante falta de definición en lo que hacer y que dejar para
mañana. El ejemplo clásico, es Penélope, quien tejió por 20 años esperando a
Ulises (su marido).
C) Los crónicos.
Personas que siempre tienen su trabajo atrasado, no realizan planes o proyectos
y están llenos de “cosas por hacer”.
Según
la medicina y la psicología, la procastinación, es un problema de
auto regulación y de organización del tiempo. Sin embargo, William Kanus en su
libro “Superar el hábito de posponer”, presenta algunas características
personales de las personas que tienden a posponer y que pueden manejarse ya sea
con terapia o coaching:
Creencias irracionales:
Problemas de auto imagen, que los hace ver incompetentes.
Perfeccionismo y miedo al
fracaso: Postergan porque siempre puede hacerse
mejor y no llegan nunca al final, así evitan tomar la responsabilidad de
fallar.
Necesidad de sentirse
querido: Buscan hacer tareas en las que obtienen
reconocimiento y amor, sin embargo el problema es que al no terminarlas, se van
extendiendo en elementos de control para recibir cariño.
Prioridades:
Imposibilidad de generar sentido de urgencia a lo que deben hacer.
Por indecisión:
Personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la
mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión
La
postergación, está basada en nuestras propias ideas limitantes y con las cuales
distorsionamos la realidad. Hay formas de solucionar éste tipo de problemas y
tomar acciones que nos lleven a cumplir los plazos, llegar a tomar acción para
acercarnos a nuestras metas y finalmente podemos comenzar con aplicar y cumplir
pequeñas “metas” que hemos ido posponiendo.
Otra
forma de trabajar la postergación, es ofrecerte premios y recompensas al
terminar cada labor que dejaste pendiente. El premio a la autoestima que
significa el terminar un trabajo, por tedioso o estresante que sea, es algo que
no se puede pagar. Posponer, sólo podría traernos más problemas de los que
tenemos actualmente y por sobre todo, evitamos crecer en el sentido de ir
haciéndonos responsables.
Un
abrazo,
José
Vidal
Life
Coach
Diferénciate!!



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