martes, 22 de julio de 2014

El mal arte de la postergación

Procastinar.

Cada día, nos levantamos llenos de ideas y proyectos. Muchas veces programamos semanas completas en nuestra cabeza y finalmente terminamos haciendo NADA, dejando todo para mañana o para después.

Las cosas pasan de ser urgentes o muy buenas ideas y se convierten en ideas muertas. Facebook, mail, trabajo, conversación, etc. Todas esas cosas, van tomando lugar en aquellos planes y deseos que tenemos.


Así es como las personas en general, vamos procrastinando y pese a que es un problema de hace mucho tiempo en la sociedad y en el mundo, el término “procastinar” está siendo muy utilizado y de moda. La palabra “procrastinar”, deriva del latín pro (adelante) y crastinus (futuro o referente al futuro). Técnicamente, es dejar las cosas que podemos hacer en éste instante para un futuro próximo…que muchas veces no llega.

Algunas características que puede traer el procrastinar:
  1. Dependencia de elementos externos como el internet, el mail, el teléfono o actividades              externas a nuestros deberes
  2. Dependencia laboral a actividades tediosas o que no deseamos cambiar.

También existen o se han observado, tres tipos de procastinadores :
     A)   El eventual. Que deja algunas cosas para después, evadiendo una responsabilidad o toma de acción, pero no es un comportamiento habitual. Se asocia a un problema de autoestima o miedo al fracaso
       B)   Los indecisos. Viven en una constante falta de definición en lo que hacer y que dejar para mañana. El ejemplo clásico, es Penélope, quien tejió por 20 años esperando a Ulises (su marido).
    C)   Los crónicos. Personas que siempre tienen su trabajo atrasado, no realizan planes o proyectos y están llenos de “cosas por hacer”.

Según la medicina y la psicología, la procastinación, es un problema de auto regulación y de organización del tiempo. Sin embargo, William Kanus en su libro “Superar el hábito de posponer”, presenta algunas características personales de las personas que tienden a posponer y que pueden manejarse ya sea con terapia o coaching:

Creencias irracionales: Problemas de auto imagen, que los hace ver incompetentes.

Perfeccionismo y miedo al fracaso: Postergan porque siempre puede hacerse mejor y no llegan nunca al final, así evitan tomar la responsabilidad de fallar.

Necesidad de sentirse querido: Buscan hacer tareas en las que obtienen reconocimiento y amor, sin embargo el problema es que al no terminarlas, se van extendiendo en elementos de control para recibir cariño.

Prioridades: Imposibilidad de generar sentido de urgencia a lo que deben hacer.

Por indecisión: Personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión


La postergación, está basada en nuestras propias ideas limitantes y con las cuales distorsionamos la realidad. Hay formas de solucionar éste tipo de problemas y tomar acciones que nos lleven a cumplir los plazos, llegar a tomar acción para acercarnos a nuestras metas y finalmente podemos comenzar con aplicar y cumplir pequeñas “metas” que hemos ido posponiendo.

Otra forma de trabajar la postergación, es ofrecerte premios y recompensas al terminar cada labor que dejaste pendiente. El premio a la autoestima que significa el terminar un trabajo, por tedioso o estresante que sea, es algo que no se puede pagar. Posponer, sólo podría traernos más problemas de los que tenemos actualmente y por sobre todo, evitamos crecer en el sentido de ir haciéndonos responsables.

Un abrazo,

José Vidal
Life Coach

Diferénciate!!

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