martes, 29 de julio de 2014

¿Suerte o preparación?

¿Suerte o preparación?

Muchas veces nos preguntamos en la vida ¿cómo esas personas lograron llegar dónde están? Y por lo general esa respuesta es “SUERTE”. Entendemos la suerte, como un evento que ocurre más allá del control de una persona y que se desencadena de forma fortuita. Es un hecho positivo y alegre, que no estaba pronosticado.
Personalmente no creo en la suerte y tampoco creo en esos eventos inesperados que hacen que uno se encuentre en una situación puntual y de beneficio para mi vida, yo creo en el trabajo y en el esfuerzo.

En Chile, es muy conocido el caso de un empresario que comenzó en los años cincuenta con un pequeño negocio de reparaciones de vehículos en Antofagasta. Con el esfuerzo y el trabajo, llegó a ser representante de una gran marca de vehículos y después compro una mina. Su sueño de toda la vida fue ser minero. Buscando capitales extranjeros, fue a Japón y concretó un negocio con una empresa. Por error, la empresa japonesa entendió que la cifra solicitada era de cien mil dólares, cuando realmente había pedido cien mil escudos (la moneda de circulación nacional en esos años).


SUERTE es lo primero que dice una persona para justificarlo, sin embargo ahí hay trabajo, esfuerzo y ganas de salir a buscar las oportunidades. Es cierto que hubo un evento aleatorio de error, sin embargo para que eso llegara a suceder, éste señor salió a buscar sus oportunidades, se esforzó y llegó dónde otros no se atrevieron a llegar.
Lo que las personas llaman suerte, yo lo llamo el resultado que se obtiene cuando se junta la “preparación” con la “oportunidad”. Moverse, estar parado en el lugar que corresponde y tomar acción, es lo único que te puede asegurar obtener el éxito que buscas y llegar a esa llamada “suerte”.

Comienza por tener sueños, creer en ellos y confiar en ellos. Luego, toma decisiones que te lleven a alcanzar esos sueños, comienza por darles forma y sentido. Luego, toma acciones en base a esas decisiones, para comenzar a perseguir los resultados que buscas. Finalmente, cuando hayas tomado estos pasos, llegarás a obtener los resultados que buscabas, nunca llegarán antes y a veces tardan más de la cuenta en llegar, sin embargo, no dejes de perder la confianza en ti y en lo que crees.

Sueños > Decisiones > Acciones > Resultados


La suerte, sería ir caminando por la calle y que del cielo apareciera una bolsa de dinero con un millón de dólares y que además venga con un certificado del Servicio de Impuestos Internos, en que te libera del pago de impuestos y acredite que ese dinero es tuyo. Cuando eso ocurra, me avisan.

Un abrazo.
José Vidal / Life Coach



martes, 22 de julio de 2014

El mal arte de la postergación

Procastinar.

Cada día, nos levantamos llenos de ideas y proyectos. Muchas veces programamos semanas completas en nuestra cabeza y finalmente terminamos haciendo NADA, dejando todo para mañana o para después.

Las cosas pasan de ser urgentes o muy buenas ideas y se convierten en ideas muertas. Facebook, mail, trabajo, conversación, etc. Todas esas cosas, van tomando lugar en aquellos planes y deseos que tenemos.


Así es como las personas en general, vamos procrastinando y pese a que es un problema de hace mucho tiempo en la sociedad y en el mundo, el término “procastinar” está siendo muy utilizado y de moda. La palabra “procrastinar”, deriva del latín pro (adelante) y crastinus (futuro o referente al futuro). Técnicamente, es dejar las cosas que podemos hacer en éste instante para un futuro próximo…que muchas veces no llega.

Algunas características que puede traer el procrastinar:
  1. Dependencia de elementos externos como el internet, el mail, el teléfono o actividades              externas a nuestros deberes
  2. Dependencia laboral a actividades tediosas o que no deseamos cambiar.

También existen o se han observado, tres tipos de procastinadores :
     A)   El eventual. Que deja algunas cosas para después, evadiendo una responsabilidad o toma de acción, pero no es un comportamiento habitual. Se asocia a un problema de autoestima o miedo al fracaso
       B)   Los indecisos. Viven en una constante falta de definición en lo que hacer y que dejar para mañana. El ejemplo clásico, es Penélope, quien tejió por 20 años esperando a Ulises (su marido).
    C)   Los crónicos. Personas que siempre tienen su trabajo atrasado, no realizan planes o proyectos y están llenos de “cosas por hacer”.

Según la medicina y la psicología, la procastinación, es un problema de auto regulación y de organización del tiempo. Sin embargo, William Kanus en su libro “Superar el hábito de posponer”, presenta algunas características personales de las personas que tienden a posponer y que pueden manejarse ya sea con terapia o coaching:

Creencias irracionales: Problemas de auto imagen, que los hace ver incompetentes.

Perfeccionismo y miedo al fracaso: Postergan porque siempre puede hacerse mejor y no llegan nunca al final, así evitan tomar la responsabilidad de fallar.

Necesidad de sentirse querido: Buscan hacer tareas en las que obtienen reconocimiento y amor, sin embargo el problema es que al no terminarlas, se van extendiendo en elementos de control para recibir cariño.

Prioridades: Imposibilidad de generar sentido de urgencia a lo que deben hacer.

Por indecisión: Personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión


La postergación, está basada en nuestras propias ideas limitantes y con las cuales distorsionamos la realidad. Hay formas de solucionar éste tipo de problemas y tomar acciones que nos lleven a cumplir los plazos, llegar a tomar acción para acercarnos a nuestras metas y finalmente podemos comenzar con aplicar y cumplir pequeñas “metas” que hemos ido posponiendo.

Otra forma de trabajar la postergación, es ofrecerte premios y recompensas al terminar cada labor que dejaste pendiente. El premio a la autoestima que significa el terminar un trabajo, por tedioso o estresante que sea, es algo que no se puede pagar. Posponer, sólo podría traernos más problemas de los que tenemos actualmente y por sobre todo, evitamos crecer en el sentido de ir haciéndonos responsables.

Un abrazo,

José Vidal
Life Coach

Diferénciate!!